domingo, 25 de septiembre de 2016

ITURBIDE Y LA SACRA BANDERA * Wenceslao Vargas Márquez


ITURBIDE Y LA SACRA BANDERA

Wenceslao Vargas Márquez

Sé que me excedo en la analogía, pero debe aceptar el lector que las comparaciones son, a veces, más tediosas que odiosas:

Saulo (en Hechos 22) recibía el mandato de perseguir cristianos para el castigo, por heterodoxos. “4) Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y a mujeres, 5)  (…) e iba a Damasco para traer presos a Jerusalén aun a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. 6)  Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo”. Y esa luz transformó a Saulo, y declaró amigos a sus enemigos y se convirtió a las enseñanzas de Cristo; aún ignoramos cuánta influencia hubo aquí para el rumbo del cristianismo y la marcha religiosa de Occidente. Es la conversión de Saulo en el camino de Damasco.


Iturbide, nacido un 27 de septiembre, perseguía, por heterodoxos, a insurgentes a nombre del gobierno virreinal y viajaba al sur para traerlos a México a un merecido castigo. En el camino al sur, para combatir al insurgente Guerrero, aconteció que declaró amigos a sus enemigos y dio el viraje decisivo para que se lograra la independencia política de México respecto de España. Vigorosos solecismos de bronce en los parques (sin el adjetivo en plural, la frase es de Thomas Carlyle) han hecho de Hidalgo el héroe de nuestra independencia política.

Realmente no hay elementos para afirmar que la independencia de México la hizo Hidalgo. Hidalgo comenzó en 1810 una lucha que en 1821 no tenía ya futuro militar aunque Guerrero y Victoria siguieran con guerrillas. Con la muerte de Morelos y con los métodos atroces de Calleja y su espada, más los métodos suaves de Apodaca y sus indultos, la insurgencia perdió vigor. Iturbide iba rumbo a Damasco a cazar enemigos cuando cambió el rumbo de nuestra historia al planear el diálogo con Guerrero en Acatempan, Teloloapan e Iguala. Es el constructor de la independencia desde cero.  


En las recientes fiestas patrias un presidente municipal militante del PRI en Tabasco echó porras y vivas incluso a sí mismo pero ni él ni nadie en el horizonte nacional tuvo un viva para Iturbide. Iturbide fue borrado de nuestra historia oficial. Es tan maldito como Santa Anna o como Huerta. Erróneamente el conteo de nuestros años de independencia respecto de España parten de 1810 cuando deben contarse desde 1821 en que la independencia se consumó materialmente, e incluso desde 1836 en que España por fina la reconoció con la muerte de Fernando y el ascenso de Cristina al trono español.


Borraron a Iturbide de nuestra historia y del himno nacional que mandó hacer Santa Anna en 1854 (himno donde Santa Anna también tuvo su renglón como “el guerrero inmortal de Zempoala”). Dice, sigue diciendo, la prohibida estrofa VII: “Si a la lid contra hueste enemiga,  nos convoca la trompa guerrera,  de Iturbide la sacra bandera,  mexicanos, valientes seguid.  Y a los fieles bridones les sirvan las vencidas enseñas de alfombra; los laureles del triunfo den sombra  a la frente del bravo adalid”. Prohibido cantarla bajo pena de 36 horas de cárcel


Es dudoso que Iturbide haya pertenecido a la masonería. En su lista de masones prominentes, Lorenzo Frau (en su Diccionario Enciclopédico de la Masonería), hace aparecer a Iturbide en el primer lugar cronológico como masón. Othón Arróniz, en su obra Los Tratados de Córdoba (2010), analiza la influencia de la masonería en esos tratados entre O’Donojú e Iturbide en 1821 para consumar la independencia. Cita a Primitivo Ibáñez quien menciona a Iturbide como masón en su obra La masonería y la pérdida de las colonias (Burgos, 1938).

No hemos podido revisar directamente la obra de Ibáñez. Escribe Arróniz acerca del tratado de Córdoba, Ver., de 1821: Algún liberalista sugirió que este encuentro en el Portal de la Gloria cordobés había sido, por debajo de las apariencias, un rito masón entre dos grandes personalidades de las Logias hispanoamericanas. No hay ningún documento que nos permita afirmarlo”. Efectivamente, ningún documento hay, como ningún documento tenemos del caso de Hidalgo o de Morelos. No sabemos las fuentes informativas ni de Frau ni de Ibáñez. Por cierto que Arróniz nos da el nombre propio de quien, después de O’Donojú, sería designado por España como nuevo virrey y que nunca pudo viajar a México. O’Donojú no fue el último.


Un  Iturbide masón habría pertenecido al rito escocés (no confundir con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, REAA, existente hasta hoy desde que se reconstruyó en 1865 bajo el imperio de Maximiliano) pues el yorkino se fundó formalmente hasta septiembre de 1825. Además, si hubiese sido masón escocés es inexplicable que entrara en conflicto con el congreso de notoria mayoría escocesa, problema que lo llevó primero a la clausura del propio congreso el 30 de octubre de 1822, después a la abdicación de la corona en marzo de 1823 y finalmente al cadalso en Padilla, Tamaulipas, en 1824.


Un autor, Timothy Anna (en El Imperio de Iturbide, Conaculta) refiere la desazón que las logias escocesas provocaban en el emperador. Los últimos meses de 1822 y los primeros meses de 1823, añade Anna,  presenciaron un crecimiento espectacular en las logias antiiturbidistas, escocesas y masónicas, dirigidas por los republicanos que recién habían vuelto: “Aun cuando la mayoría del ejército era leal a Iturbide a fines de 1822, las logias se convirtieron en centros que estimularon un sentimiento antiiturbidista entre estos oficiales. En suma, el sentimiento republicano recibió un fuerte ímpetu en el periodo inmediatamente posterior a la elección de Iturbide como emperador”.


Es difícil sostener documentalmente a Iturbide, Hidalgo o Maximiliano en las logias. Es relativamente fácil, en cambio, sostener documentalmente la pertenencia a las logias masónicas de Santa Anna o Victoriano Huerta o Carlos Salinas. Iturbide hizo la independencia mexicana, hizo su imperio de un año, adulado por casi todos. Fue derrocado y exiliado a Italia. Volvió y fue fusilado en Tamaulipas en 1824. Murieron fusilados tres héroes (Hidalgo, Morelos, Iturbide) para que México naciera. Hoy (sigo de nuevo a Carlyle bajo paráfrasis constructiva) la democracia y las urnas son nuestra resignación porque no hallamos héroes que nos dirijan. Nuestras lánguidas opciones son el PRI, el PAN y el PRD (con sus deplorables y crematísticos satélites) y el inefable Morena. No tenemos más.


Iturbide fue borrado de la historia, borrado de los vivas del 15 de septiembre, borrado del himno y borrado del mapa: alegando cualquier cosa el gobierno instaló una presa en 1971 (llamada curiosamente Vicente Guerrero) y borró del mapa la región tamaulipeca donde fue fusilado. Inundó Echeverría a Padilla, lugar de la muerte de Iturbide, menos por resolver un problema hidráulico, más para borrar su recuerdo.


Además, si la reforma educativa ha sido mal diseñada y peor ejecutada (lo ha dicho Schmelkes), y si la evaluación docente del 2015 fue la “pifia” que ya dijo Gilberto Guevara Niebla (consejero del INEE, bit.ly/2bp9Eq3) ella debe cancelarse en 2016, por las mismas razones, tanto a los docentes del 2016 como a los docente insuficientes del 2015. O que sea obligatoria pero no numeraria.

@WenceslaoXalapa

domingo, 18 de septiembre de 2016

LA LOCURA ÁULICA DE CARLOTA * Wenceslao Vargas Márquez


LA LOCURA ÁULICA DE CARLOTA

Wenceslao Vargas Márquez

Hace 150 años, en un día impreciso entre el 13 y el 30 de septiembre de 1866, cayó sobre la emperatriz Carlota de Bélgica la locura por la que pasaría a la historia.

Maximiliano aceptó el trono mexicano en abril de 1864. Llegaron juntos a la ciudad de México en junio. Él tenía 32 años de edad y ella 24. Se estableció su imperio con apoyo militar francés. Cuando ese apoyo comenzó a retirarlo Napoleón III, emperador de Francia, Maximiliano exigió que se cumplieran los pactos y convenios firmado entre los dos emperadores. Debería ir a París algún mensajero a aclarar los pactos y a exigir más dinero y más soldados para un imperio que se desmoronaba.

Un primer delegado formal de Maximiliano fue Félix Eloin (ingeniero belga, masón) a principios de 1866, que fracasó. Un segundo enviado fue Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural del insurgente José María Morelos, que servía al imperio y que también fracasó. Napoleón no cedía. En el segundo semestre del mismo 1866 se decidió que fuese la propia Carlota la mensajera imperial quien procurara convencer a Francia y para ello viajó a París. Salió a principios de julio de México, llegó a principios de agosto. Por carta de Maximiliano a Eloin del 10 de julio se sabe que Max esperaba que el viaje durara seis semanas y que la emperatriz volviera a México en noviembre.     

Aquí trataremos de fijar la fecha aproximada de la aparición de la locura en Carlota siguiendo la obra “Carlota de Bélgica”, de Helene Reinach de Foussemagne, libro publicado en 1925, cuando Carlota vivía, y que apenas ahora ha sido traducida al español. Reinach habla en la página 278 del episodio del agua de naranja envenenada pero toda la narración que ella revisó le parece como imposible de aceptar. Le parece (y nos parece compulsando con otros autores) que Carlota aún no hace crisis. La acción de Carlota parece más un desplante. Todo esto le parece a Reinach “absurdamente increíble” como narración de hechos que ocurre en dos horas en el palacio oficial de Saint-Cloud.

El  15 de agosto Carlota le escribe a Maximiliano que se siente de maravilla y le pide que tranquilice su corazón sobre este punto. El día 21 Napoleón III le da la respuesta definitiva por la cual Francia niega cualquier ayuda adicional a Maximiliano. Dice Reinach que aquí la razón de la emperatriz tambalea a como se ve en una carta del día 22 dirigida a Maximiliano. En ella Carlota trata a Napoleón de “diablo en persona”. Con sus corresponsales familiares más frecuentes “Carlota permanece perfectamente sensata”.  

El 13 de septiembre escribe de nuevo a Max desde Miramar y dice Reinach que fue ahí “donde estallan las primeras manifestaciones exteriores de la enfermedad”. El secretario privado de Maximiliano, José Luis Blasio, llegó a Miramar el 14 de septiembre y encuentra a la emperatriz nerviosa, impaciente, desconfiada, pero puede presidir la ceremonia del grito mexicano de independencia. Una carta del vizconde de Conway al duque de Nemours fechada el 11 de octubre dice que “es falso que la explosión del mal tuvo lugar en Roma. Ya había aparecido en Miramar y, sobre todo, en camino a Bozen (Bolzano)”.

El día 18 de septiembre  emprende el viaje a Roma vía Marbourg, Bozen, Mantua y Reggio. Dice Rainach (p. 298) que “en Bozen se acentúan los desórdenes cerebrales ya aparentes en Miramar”. Llegó a Roma el 25. El 27 visitó por primera vez el Vaticano. El día 30 de septiembre exigió ser recibida por el papa Pío IX y en su taza de chocolate metió los dedos diciendo que tenía hambre pero que temía comer porque todo lo que le daba estaba envenenado. Después le reclamó también a Blasio. Es aquí donde nace oficialmente la locura pero como ya hemos visto su origen data de la estancia previa a Roma a mediados de septiembre.

El 7 de octubre, ya con pérdida plena de facultades dictó a Blasio ceses y destituciones de funcionarios imperiales en México, ceses imposibles de aplicar por la distancia y la situación política. A todos los acusaba de ser cómplices de Napoleón para asesinarla. El 14 de octubre su hermano Felipe le escribe a un familiar que Carlota sigue con su manía pero que “admite que está enferma y debe recuperarse”. El día 27 Felipe vuelve a escribir que la ve “absolutamente recuperada”. El 12 de octubre Maximiliano fue avisado en México por despacho del día 4 de octubre de 1866. Él tenía 34 años y ella 26. Amaneció 1867. Max fue fusilado en junio. En julio sus familiares belgas se la llevaron de Miramar a Bélgica a donde llega con “la piel sobre los huesos”. El 6 de agosto se le instaló en el castillo de Tervueren. En ese agosto se sabe que “las tres cuartas partes del tiempo la cabeza de la emperatriz está sana” pero hay ratos que divaga. Nunca es violenta. Carlota tiene conciencia de su enfermedad. Recupera el gusto por la música, el apetito, el sueño.

El 14 de enero de 1868 (cuando el cuerpo de Maximiliano llega a Europa) por fin se deciden a darle la noticia de que es viuda. El shock que recibió en el primer momento, dice una carta, fue amortiguado por la idea de que Max murió gloriosamente. Su mejoría se mantiene varios meses. Una carta de mayo de 1868 explica que sus cercanos procuran “no tocar los puntos que le irritan”. Se añade que lo que tiene “son más bien rarezas, manías, una sobreexcitación”. El año 1868 termina peor para ella y se hunde más y su razón termina de perderse. En marzo de 1879 hay el parecer de que pudo haber iniciado ella un incendio en el palacio de Tervueren.

A partir de entonces sus periodos de lucidez, antes frecuentes, se espacian cada vez más hasta que desaparecen por completo. Se le ocurre hacer añicos lo que cae en sus manos pero respeta las cosas que le recuerdan a Maximiliano. Conserva nociones de fechas y aniversarios. Al nacer el siglo XX sigue viva. En sus últimos años, dice Reinach, todavía aceptaba ocuparse de su aseo personal, de arreglar sus cabellos aunque ya era menos coqueta pero todavía muy sensible a los cumplidos sobre su arreglo personal. Desarrolló cataratas, jugaba cartas. Con frecuencia se quedaba en silencio largos periodos y luego entraba en discusiones apasionadas en francés, inglés, alemán, italiano y español con personajes imaginarios. (Nuestros gobernantes actuales hablan y escriben a medias únicamente el español; lo farfullan con sintaxis lastimada y tartajosa).

Carlota murió en 1927, a los 87 años de edad, cuando México estaba bajo el gobierno de mi general Calles. En 1928 fue asesinado Obregón. En 1929 llegó a México otra locura: el PRI. Sólo al autor de estos párrafos se le ocurre recordar, en solitario, el sesquicentenario de una locura, la locura áulica de Carlota. La locura del PRI, en cambio, la conmemoran multitudes cada marzo. Vivimos en un país libre: cada quien su locura.

Post scriptum. Desde los textos de pedagogía se ha pretendido que el adjetivo áulico se refiere a aula; es falso. Si fuese así, estoy seguro que de silla obtendríamos ‘síllico’, de ventana ‘ventánico’, de pizarrón ‘pizarrónico’, de ‘pizarrín’ me agarran dudas. ‘Áulico, áulica’ se refiere otra cosa; que quede de tarea a los pedagogos. Además, si la evaluación docente del 2015 fue la “pifia” que ya dijo Gilberto Guevara Niebla (consejero titular del INEE, bit.ly/2bp9Eq3) ella debe cancelarse en 2016 por las mismas razones tanto a los docentes del 2016 como a los docente insuficientes del 2015.

Twitter @WenceslaoXalapa


domingo, 11 de septiembre de 2016

LA CURIOSA VARIACIÓN FILANTRÓPICA DEL INEE * Wenceslao Vargas Márquez


LA CURIOSA VARIACIÓN FILANTRÓPICA DEL INEE

Wenceslao Vargas Márquez


Ciertos espacios de la prensa nacional avisaron hace unos días de la muerte por hambre y desnutrición severa de una niña de diez años que al morir pesaba diez kilogramos. La niña se llamó Paula y la desgracia se dio en Sinaloa. Mientras esto ocurre los altos funcionarios del Estado cobran cantidades multimillonarias por sueldos, salarios y compensaciones bajo un régimen económico de oprobio que trata de manera excelente a sus representantes y deja pobres a mucho más que 50 millones de personas sin esperanza y deja morir de hambre a miles y miles como Paula.


Agentes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), investigaciones periodísticas y académicos de la Universidad Veracruzana han señalado de manera pública (bit.ly/2chFcQG) que Veracruz ha sido dañado patrimonialmente en cifras que rondan o superan los 50 mil millones de pesos que es la mitad del presupuesto del estado. Hasta ahora no hay sanciones ni claras ni enérgicas. “La deuda de los estados y municipios asciende a 529.7 mil millones de pesos, sin considerar la suma de las obligaciones financieras derivadas de los PPS y los bonos cupón cero, como los que se usan para la aportación estatal al Fonden. Adicionalmente está la deuda con proveedores y contratistas, que generalmente heredan a la siguiente administración” (bit.ly/2cboV3R).

Unas pocas monedas de este dinero (incluye el de Sinaloa), administrado por gente honrada, habría salvado la vida de Paula.


Paula fallecida, y los ciudadanos que (sobre)vivimos ante salarios deprimidos e inseguridad estamos indefensos ante esta situación de putrefacción política donde el plagio académico no es delito ni sancionable por ninguna vía. Pero si un profesor en su evaluación docente plantea por escrito una de sus muchas ideas propias (derivados de su experiencia) y no cita una fuente está advertido de que se considerará plagio y su examen suspendido. La ley avisa que quien no se evalúe es cesado.


Es tal el grado de putrefacción que se ha llegado a escandalizar el PRI (que ya es bastante) y ha lanzado recientemente una campaña con varios retos titulado Reto PRI. Su página en la red señala varios. Dos son estos: "Nuestro reto es combatir la corrupción y la impunidad en México", "Nuestro reto es construir juntos un país honesto, transparente y justo."

Estos son sus avisos ... que llevan 80 años desde Ortiz Rubio. Reta también a López Obrador a debatir sobre corrupción. Aquí en confianza entiendo el debate sería lánguido, incluso fraternal, pues ya López propuso amnistía a la mafia en el poder y a los delincuentes de cuello blanco a partir de 2018. Impunidad garantizada. ¿Qué hacer contra la impunidad? Pues hasta ahora nada se ha hecho que se note desde la percepción ciudadana.


Los partidos políticos están uniformados.


Federico Reyes Heroles lanzó a principios del mes de septiembre, con una quincena de empresarios, abogados y académicos, una plataforma para combatirla titulada Impunidad Cero porque los partidos políticos son insensibles ante el problema. Dos partidos, por su origen, son particularmente incongruentes al no poner límites y el ejemplo. Morena, por su discurso de una amnistía que no va encaminada al padre que robó 500 pesos para pagar el medicamento de su hijo enfermo sino que está destinada a los altos mandos empresariales y de gobierno. Otro es Nueva Alianza que tiene a dos diputados en grave entredicho ético. Uno local, y uno federal que debió pedir licencia al cargo para que entrara su suplente a fines del reciente agosto.


Las cosas están mal. Incluso el reportero Carlos Marín ha sido particularmente crítico e incluso agresivo en una reciente entrevista presidencial y se ha quedado seguramente con el saldo de que el presidente (y los políticos) vive en otro mundo, el mundo rosa de los altos salarios y la impunidad ante cualquier cosa que hagan.


Incursionemos ahora, con este marco referencial, a la evaluación docente obligatoria que castiga con cese sin responsabilidad para el gobierno a quien no la haga. La pregunta es: ¿Se vale que alguien que no se evalúe sea cesado y pierda su empleo de diez o quince mil pesos mensuales mientras los funcionarios encargados de procesar los ceses se hallan como hemos visto? Diego Fernández de Cevallos dijo hace poco que poner en entredicho a la autoridad por falta de autoridad moral es un sofisma peligroso que conduce a la descalificación general y a que el Estado se quede sin cabeza. El jefe Diego no podía decir otra cosa.


¿Qué hacer en este tema de la evaluación docente en curso?

Las evaluaciones docentes deben ser optativas modificando la ley. El INEE debe modificar su decisión de que aplicar una evaluación mal diseñada como la del 2015 se aplique de nueva cuenta a los docente no suficientes de ese año cuando a los docentes del 2016 se les ha cancelado justamente por estar mal hecha. Amnistía para unos pero no para otros. La amnistía filantrópica del INEE perdona a unos pero no a los otros y lo argumentaré (de nuevo) con un párrafo de Borges tomado de El atroz redentor Lazarus Morell, de su perfecta Historia Universal de la Infamia: “En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas”.

Para que no se mueran los indios que se mueran los negros. Para no agraviar a los docentes con una evaluación fallida que no se les aplique a los del 2016, pero que se le aplique a los docentes del 2015.

Es lo que Borges calificó como la curiosa variación de un filántropo.   

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domingo, 4 de septiembre de 2016

LA ATROZ FILANTROPÍA DEL INEE * Wenceslao Vargas Márquez

LA ATROZ FILANTROPÍA DEL INEE

Wenceslao Vargas Márquez

El 29 de mayo de 2015 el secretario de Educación, Chuayffet, pospuso por unas horas la obligatoria evaluación docente (comunicado SEP-129-2015) y casi lo fusilan las fuerzas vivas de la nación (me recordaron en su momento a la película Calzonzin Inspector, de Arau, 1974). Un año después, el 25 de agosto de 2016, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE, por sus siglas en ¿cirílico?) suspende la evaluación docente un año.

Canceló el INEE la evaluación porque su procedimiento de implementación estuvo lleno de irregularidades. Por esas gravísimas irregularidades no se le aplicará la evaluación a los docentes en 2016 pero es increíble que sí se les aplicará -en repetición- a los docentes ‘insuficientes’ de 2015. Pregunto: ¿Si la evaluación docente está bien hecha por qué la posponen a los docentes del 2016? ¿Si la evaluación docente está mal hecha por qué la repiten a los docente del 2015? Lo diré en inglés: No comprendeshion.

EL INEE no explica por qué ese procedimiento, pésimamente hecho, no será aplicable a los docentes 2016 pero sí es aplicable para los docentes del 2015 en el próximo noviembre. La amnistía filantrópica del INEE perdona a unos pero no a los otros y lo argumentaré con un párrafo de Borges tomado de El atroz redentor Lazarus Morell, de su perfecta Historia Universal de la Infamia.

En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas”. Es lo que Borges califica como la “curiosa variación de un filántropo”.

Con estos procedimientos inverosímiles el INEE exime a unos y obliga a otros a pasar por las horcas caudinas, las que humillaron al ejército romano en el cuarto siglo antes de Cristo. Horcas caudinas para docentes repetidores del 2015, variación curiosa de una atroz filantropía para los docentes del 2016.

Aquí planteamos lo contrario: Si el procedimiento, por pésimo, se cancela para el 2016 debe cancelarse también, por las mismas razones para los repetidores del 2015. ¿Procedimiento pésimo? Exacto, pésimo, y lo documentaremos aquí con las propias palabras de las autoridades, conste, de las autoridades, no con palabras de los colegas de la CNTE.

La prensa dijo el 17 de julio del año en curso lo siguiente, reproduciendo palabras de Gilberto Guevara Niebla, consejero del INEE quien frecuentemente clama contra otros por el garrote que él injustamente recibió en 1968 (bit.ly/2bp9Eq3):

El embrollo en que está la reforma educativa se debe a que desde el principio se hicieron mal las cosas; definimos a la carrera perfiles, parámetros, indicadores de medición, y eso también se hizo mal". A lo largo de su exposición, que duró casi una hora y que se tornaba humorística a ratos, también criticó la contratación del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) para que evaluara e hiciera exámenes, sin ninguna experiencia en exámenes de Educación Básica. “Se les encargó y lo hicieron mal, a la carrera, urgente, mal”, dijo.

Narra el reportero Gerardo González Acosta (GGA) que Guevara Niebla se pone humorístico. Yo no veo qué pueda generar de humorístico el que el señor Guevara Niebla no hace bien su trabajo del que depende una inicua evaluación y de ella mi empleo, y todavía se ríe. Francamente, no sé de qué pueda reírse; y me atengo a que la narración de GGA es cuidadosa. Insisto: lo que reprueba Guevara (perfiles, parámetros e indicadores hechos a la carrera) siguen vigentes para la aplicación de noviembre a repetidores del 2015 gracias a la atroz filantropía del INEE. Sigamos con la nota:

Se obligó a salir muy rápido, no se informó apropiadamente, se creó una estructura sobre la marcha y muy absurda, para evaluar; además, para dirigir el proyecto más importante de la Reforma Educativa, se puso al frente a un administrador que es muy bueno para ver números, mover plazas, pero nada más”. Ojo con el raspón a Ramiro Álvarez Retana, encargado de operar la reforma, y en particular el servicio docente, desde la SEP. Según Guevara Niebla, Álvarez Retana tiene la culpa de todo.

Continuemos: “Aceptó (Guevara Niebla) que lo sucedido el año pasado (2015) con esta evaluación de desempeño, aplicada a más de 100 mil profesores, es que hubo muchos errores, pifias, en los procesos, en el trato humano hacia los profesores, hubo educadores que exageraron y trataron mal a los maestros. Hubo problemas de logística graves”. Si el lector gusta anotemos los sustantivos y adjetivos que llevamos hasta aquí: evaluación mal hecha, a la carrera, absurda, mal, grave, errores, pifias. Y todo sigue en pie.

 Dejemos en paz a Guevara y tomemos a Schmelkes: Ha dicho la doctora presidenta que la única manera de evaluar a un docente es observarlo en el aula pero que echaron números y no alcanza el dinero disponible. ¿Entonces? Pues evaluamos con cualquier instrumento mal hecho (Guevara dixit) y si se queja el docente lo descalificamos con que es un holgazán de la CNTE, y caso resuelto.

El 25 de agosto reciente repitió Schmlekes que la observación en el aula no se practica “principalmente por el costo”. A pesar de todo esto la doctora  dijo el mismo 25 de agosto que La primera evaluación docente (la de 2015) fue técnicamente válida y sus resultados son justos. Me pregunto: Si fue técnicamente válida y justa ¿por qué la omiten en 2016? Francamente no les entiendo. Y no es lo único. La evaluación ha sido caótica. Repasemos:

A principios de 2015 se dijo que el Informe de Responsabilidades Profesionales (IRP) firmada por el director era lo más importante en la evaluación docente ante la ausencia de la observación en el aula, que no se hace porque es cara. En noviembre de 2015 se dijo que el IRP mejor se deseche (Diario Oficial, 13 noviembre 2015), y que si la tiene el docente que bien, y si no también.

En 2015 se defendió enérgicamente el calendario inflexible de 200 días. En 2016 se defiende enérgicamente el calendario flexible de 185.

A principios de este año se dijo que era urgente sumar una hora de trabajo a la educación preescolar. A mediados de agosto la SEP-Mx dijo que era urgente restar una hora de trabajo a la educación preescolar (Oficio 979/216, del 19 de agosto dirigido a SEV Xalapa).

En 2015 se le dijo a todo el mundo que lo idóneo (el contextual adjetivo del agravio) era evaluar al docente en 4 (cuatro) etapas bellas, preciosas y encantadoras. El 25 de agosto dijo el INEE a todo el mundo que lo idóneo era evaluar al docente en 3 (tres) etapas bellas, preciosas y encantadoras. ¿Entonces?

Siempre se ha dicho (lo dice la ley) que la evaluación docente es obligatoria. El 25 de agosto dijo el INEE que la evaluación es voluntaria (para 2016).

Es el caos que el Gran Arquitecto del Universo deconstruyó en el Génesis (DRAE: Deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual) pero en la evaluación docente sigue vigente ese caos. Las representaciones sindicales (el SNTE a la cabeza) no deben permitir esta atroz filantropía del INEE que cancela a los docentes del 2016 pero aplica a docentes 2015 una mismo procedimiento evaluador que está mal hecho. Las representaciones sindicales deben plantear una posposición para todos hasta el 2017.

Y plantear también que Guevara Niebla deje de reírse.   

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domingo, 21 de agosto de 2016

SCHMELKES Y LA SOLUCIÓN RAZONABLE * Wenceslao Vargas Márquez


SCHMELKES Y LA SOLUCIÓN RAZONABLE

Wenceslao Vargas Márquez

Antes, durante y después de las vacaciones escolares ha estado vigente el tema de la reforma educativa y su arista más espinosa que es la evaluación docente. Algunos agentes sociales y políticos empiezan a entender que la reforma educativa sería más transitable si la evaluación docente tuviese otras características.


El 11 de julio el titular de la SEP se dio el plazo de 45 días para hacer un replanteamiento íntegro del proceso dentro del marco de la legislación vigente, cuando es justamente la legislación vigente (el cese y la expulsión del aula) la causa del problema de instrumentación que tiene la reforma. Con el mes de agosto acaba el plazo ofrecido.


El SNTE, en desplegado del 7 de julio planteó al gobierno en el punto 3 (de 10) quitar a la evaluación (docente) “toda visión o acción sancionadora o punitiva”. El párrafo dice: “Tercero. Exigir a la SEP, al INEE y a las autoridades educativas estatales, que reconozcan que la formación inicial, continua y la profesionalización docente, representan el eje de la Ley General del Servicio Profesional Docente. En ese sentido, exigimos eliminar del proceso de evaluación toda visión o acción sancionadora o punitiva”. Las negritas corresponden al original.


En el quinto punto del documento se plantearon características detalladas que el sindicato magisterial mayoritario desea, en la petición de que se elaboren “nuevos instrumentos de evaluación”. Dice el párrafo después de reclamar también la regionalización de los contextos: “Incorporar al proceso de evaluación del desempeño: la autoevaluación, la evaluación entre pares, la evaluación de directores y de colectivos docentes, como formas de participación directa de los trabajadores en el proceso, con la finalidad de lograr una evaluación más realista”. Se pidió enseguida que la evaluación docente se haga dentro de la jornada laboral (negritas en el original).  El 20 de agosto la prensa recupera la afirmación del líder nacional del SNTE que las propuestas del sindicato, para resarcir las inconsistencias del proceso de evaluación, “avanzan por buen camino”, y el plazo se vence con el mes de agosto.


¿Y qué dice la autoridad mientras tanto? A mediados de julio, el día 11, la doctora Schmelkes, del INEE, declaraba que un punto a analizar de la reforma es la posibilidad de ser flexible en la evaluación para los profesores. El día 16 iba más allá: “A pesar de reconocer que la reforma educativa tal como está aprobada pudiera no ser la que requieren el país y el magisterio para alcanzar una educación de calidad, Sylvia Schmelkes del Valle, presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), sustenta su rechazo a una modificación legislativa de fondo, porque llevaría mucho tiempo y podría generar cosas que ni siquiera están previstas. En entrevista con La Jornada, anunció que entre las medidas que podrían aplicarse a la próxima etapa de la evaluación del desempeño –contemplada para noviembre– está cambiar su naturaleza para hacerla voluntaria”.


Dos cosas a rescatar: la negativa de Schmelkes a una “modificación legislativa de fondo” y el que la evaluación docente sería ‘voluntaria’ en noviembre. Consideramos desde este espacio que las dos afirmaciones son perfectamente compatibles y sigo aquí las palabras de Gilberto Guevara Niebla en su columna semanal del primer día de agosto (La CNTE: maximalismo o negociación): “La formulación maximalista es un juego de todo o nada. Esta rigidez es el verdadero punto débil de la coordinadora”. Y concluye su idea con una afirmación que respalda lo que estamos escribiendo aquí. “Para todos es evidente que una solución parcial es razonable”. Excelente el que Guevara Niebla diga que hay puntos medios viables, razonables, de coincidencia, entre los inconformes y el gobierno.


Para responder esto debemos partir de una premisa: el conflicto magisterial va para largo. No vemos desde aquí una solución en el corto plazo mientras el gobierno federal y muchos estatales son los más desgastados con los renacidos problemas de corrupción e impunidad (que hasta el PRI se escandalizó, que ya es bastante, y plantea expulsiones). Se desinfla la autoridad moral, no hay dinero para tutores, no hay para infraestructura ni para una evaluación docente decorosa (dijo la doctora Schmelkes: “metimos números y logística y no alcanza”). Y la premisa más grave que ya comprendieron desde Guevara Niebla (INEE) hasta Armando Ríos Píter (PRD): el problema radica en la evaluación del personal antiguo para efecto de permanencia. Es el principal problema. Dijo Guevara Niebla en la casa Museo Trotsky: “El Consejero del INEE aclaró que la evaluación que está en el centro de la polémica sobre la Reforma Educativa es la ‘evaluación de desempeño’, no la de ingreso ni la de promoción”. Exacto. Por fin alguien pone el punto sobre las haches.


Ensayemos entonces los puntos medios de esa solución razonable. ¿Cuáles podrían ser? Puede modificarse el artículo octavo transitorio de la ley docente (y no puede decir la doctora Schmelkes que esa es una modificación legislativa de fondo), es un transitorio de la ley secundaria, de manera que la reforma constitucional y las reglamentarias quedan intactas. Se intercalan trece palabras en el transitorio octavo para que la evaluación sea optativa y las consecuencias actuales del transitorio (la expulsión del docente de su aula) sea aplicable sólo a quienes opten por las evaluaciones.


Pero supongamos (y es la realidad) que no hay voluntad política de hacer esta modificación legislativa menor de parte de nadie, ni siquiera de parte de ‘la esperanza de México’. Aun estando así las cosas la evaluación docente para permanencia del personal antiguo (‘centro de la polémica’ y carente del suficiente presupuesto) puede ejecutarse por la vía de los hechos como voluntaria sin esa modificación legislativa menor que ya hemos ensayado desde este espacio. Lo que podrían hacer las autoridades es precisamente convocar a voluntarios dentro de cada nivel y subsistema. Técnicamente los no voluntarios estarían a la espera de una evaluación que no llegaría y ya sabemos que en 2015 fue evaluado sólo el 15% del personal nacional, falta el 85%. Imposible. El gobierno salva así el principio de autoridad (que también le preocupa a López Obrador).


Se usaría el escaso presupuesto existente en aplicar la evaluación docente a estos voluntarios antiguos, más sus repeticiones al año de los que no acrediten, más sus repeticiones al cuarto año a los que sí acrediten, más las evaluaciones cada año a los de nuevo ingreso, más los directivos, y a todos ellos, en todas las etapas, verdaderas evaluaciones incorporando el desaparecido Informe de Responsabilidades Profesionales (que firma el director validando el desempeño diario del docente) más la observación en el aula, más la coevaluación. Sería el ensayo íntegro de una solución razonable. ¿Por qué no hacer así la evaluación docente cuando las propias autoridades dicen que la reforma educativa es un proyecto de muy largo plazo? ¿Por qué no hacerlo así cuando el 2018 ya asoma su nariz y su estridencia?


Además, el ruido político estará muy alto en 207 y 2018 y los docentes no tendremos el silencio necesario para ponernos a estudiar.

Twitter @WenceslaoXalapa


domingo, 17 de julio de 2016

EVALUACIÓN DOCENTE VOLUNTARIA * Wenceslao Vargas Márquez


EVALUACIÓN DOCENTE VOLUNTARIA

Wenceslao Vargas Márquez

En algún comentario anterior hicimos una brevísima lista de las grietas políticas que presentaba la reforma educativa y su más sensible arista que es la evaluación docente al personal antiguo. No anotamos en la lista a López Obrador y dijimos las razones:


No anoto a López Obrador como tercera fisura porque le ha faltado la seriedad que conlleva implicar en su discurso una agenda y un cronograma, con más razón si tiene a su favor una bancada federal de legisladores. No lo hace. López no precisa qué persigue y sólo habla de meras generalidades ante auditorios adictos como con el quinto punto anunciado en su marcha del domingo 26 de junio en la ciudad de México donde la principal televisora privada del país le reconoció haber reunido 50 mil personas. Narra hechos y nada propone sino marchar y marchar, nunca dejar de marchar (…) Sólo él sabe por qué declara y declara y marcha y marcha y no presenta iniciativas de ley que modifiquen lo que pueda estar mal. Es su cálculo presidencial; está bien”.


Ahora sabemos ya las razones del silencio legislativo de Morena. Resulta que ante cierto comunicador matutino, adventicio notario, vía radiofónica, López Obrador avisó -para sorpresa de tirios y troyanos- que está de acuerdo con la reforma educativa (jueves 14 de julio) y pide que no se anule porque no le gustaría gobernar al país sobre escombros ahora que gane (y su triunfo en 2018 está cada día más cerca, gracias a las reformas estructurales, la corrupción y la impunidad).


Puede describirse este hecho de otra forma: López Obrador firma el 14 de julio de 2016 el Pacto por México, a posteriori, tres años y medio después, y se pone en la tesitura del PAN, del PRI, del PRD, de Mexicanos Primero, del INEE, de la Iniciativa Privada, incorporado López a esa lógica uniformidad que sostiene a la reforma educativa desde el régimen. Desde ese día ya no existe en lo educativo la disyuntiva Morena o los Otros; desde el día 14 de julio la copulativa (me refiero a lo gramatical) es los Otros y Morena (en ese orden). El comportamiento político es raro: Morena se mueve desde la estridencia protestante al discretísimo alineamiento con el oficialismo en el tema educativo vía un radiofónico Amlo; por el contrario, el PRD, que firmó el Pacto por México en las elegantes mesas del oficialismo va ahora hacia la ruptura light con el régimen al reunirse con la CNTE bajo agenda y cronograma para desandar todo lo que pueda de lo andado mientras los astros terminan de alinearse.


Y resulta que un astro mayor, Schmelkes, presidenta del INEE, rechaza una modificación de fondo a la reforma educativa (estilo López Obrador) pero en entrevista (La Jornada, 16 de julio), “anunció que entre las medidas que podrían aplicarse a la próxima etapa de la evaluación del desempeño –contemplada para noviembre– está cambiar su naturaleza para hacerla voluntaria. Reconoció que ante una revisión global de los procesos de evaluación, algunas modificaciones podrán llevarse a cabo de forma inmediata, pero muchas se tendrán que ir programando para años futuros”.


Esto que dice la doctora implica modificar el octavo transitorio de la ley docente. No debe preocuparse la doctora Schmelkes. López Obrador propone (se supone que empujaría a su bancada en ese sentido) el plazo del primer día de septiembre para modificaciones legislativas secundarias (estilo Schmelkes) sobre las que ya trabajan algunos otros partidos políticos. Y aquí cabe sin prisas la propuesta de modificación para hacer de la evaluación docente un acto voluntario, optativo, para el personal que ya estaba en servicio antes de entrar en vigor la ley del servicio profesional docente.


Qué bueno que se sabe que el INEE no le ve objeciones serias. Además, ya hemos dicho que indudablemente habrá personal voluntario por varias razones. Una de ellas (entre otras que ya hemos anotado) es la legítima búsqueda del incremento económico del 35% de aumento salarial. Esto no es obstáculo para que personal que optativamente no se evalúe pueda participar en los cursos de regularización que se han autorizado.


La doctora Schmelkes ha informado también que la única (“única”) forma de evaluar a un docente es observarlo en el aula pero que cuando pretendieron en el INEE echar a andar el procedimiento, “metieron números”, dice, y desistieron. Todo es dinero. Al cuello de botella económico de la falta de dinero para las evaluaciones correctamente manda hay que sumar algo de lo que pocos hablan: los programas de retiro que se autoricen al personal antiguo que deba ser retirado del servicio por no acreditar tres evaluaciones consecutivas. Se necesita ese dinero para fines del 2017 pues ya un grupo de docente va a su segunda evaluación en noviembre del año en curso para efecto de permanencia en el empleo y tendrán su tercera evaluación y eventual retiro el año que viene. Al dejar de ser obligatoria la evaluación, al ser voluntaria, será menor la cantidad de personal antiguo (y por tanto de presupuesto federal 2017) que invoque el pago por retiro.


Los días por venir serán intensos: el martes 19 de julio se debe instalar la mesa educativa Segob-CNTE, el miércoles 20 la SEP presentará el nuevo modelo educativo que es por donde debimos empezar, el jueves 21 la mesa social Segob-CNTE, mientras se mantienen las mesas permanentes SEP-SNTE y Legislativo-CNTE. Lo educativo ya no deja espacio para caminar si no es zigzagueando buscando no golpearse las caderas: todo está lleno de mesas. Y en medio del espacio saturado de mesas debemos tomar nota de una declaración presidencial y de dos plazos que convergen:


La declaración es una (inusitada como la de López) del presidente Peña tolerando, autorizando discutir el tema educativo en el legislativo federal. No tenemos registro de una declaración presidencial así en los meses recientes. La dio el presidente el sábado 16 de julio (misma fecha de las declaraciones de Schmelkes) al final de una carrera en la que participó con su Estado Mayor y eso abre otro espacio de discusión y flexibilidad.


Las fechas que convergen son llamativas. Nótese: le dijo la SEP al SNTE que el procedimiento de evaluación docente corregido estará listo en 45 días. Este plazo se vence el último día de agosto. A su vez Amlo recomendó el día 14 de julio que antes del primero de septiembre, es decir del mismo 31 de agosto, se revise la reforma educativa en el legislativo. Los plazos son los mismos. ¿Por qué? ¿es sólo coincidencia?


López Obrador habló el día 14 y dejó sola a la CNTE en su lucha por la eliminación total de la reforma educativa con todas sus implicaciones y consecuencias. Es su cálculo político (que no atinábamos a desentrañar) rumbo al 2018.

Se ha puesto mediador, reflexivo, prudente, pactista, al grado de que, a  veces, he llegado a confundirlo con Gil Zuarth.

@WenceslaoXalapa


domingo, 10 de julio de 2016

EL SNTE Y EL CORO ALTO * Wenceslao Vargas Márquez


EL SNTE Y EL CORO ALTO

Wenceslao Vargas Márquez

La reforma educativa, realmente administrativa y laboral, gana críticos día con día. Columnistas y analistas que veían en la reforma y en la prisión de Elba Esther Gordillo la solución de todos los problemas educativos de México cambian parcial o radicalmente de perfil. Una columnista de derechas (en un diario de derechas) escribió recientemente: “Comencé a relativizar los llamados de Mexicanos Primero. Siempre me habían parecido pertinentes. Pero ahora me preguntaba si tenía caso la descalificación en un gremio con espíritu de cuerpo. A todos nos toca cerrarle el paso a la antipolítica, destinada al ruido y a la anulación del diálogo. Vayamos al reclamo de la política y de soluciones a cargo de funcionarios dispuestos a escuchar a la gente. Estamos en México. No es Finlandia”, (cfr. Magisterio agraviado, 9 jul 2016).


Otros por definición neutrales, como la Iglesia Católica, comenzaron a tomar partido vigoroso y público por los docente inconformes a través de sus obispos, los de Chiapas, Lona Reyes de Tehuantepec, Vera de Saltillo - que viajó incluso a Monterrey a alentar a los docentes. El 6 de julio la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice por sus siglas) pidió la suspensión provisional de la reforma educativa. Dijo: “La legitimación del movimiento magisterial ya no pende del tema educativo sino del malestar social, de la insatisfacción ciudadana. Puede incluso echarse para atrás la evaluación magisterial, y de todos modos quedará la sensación de un gobierno trunco en las expectativas”.  


El grupo crítico más notorio y persistente ha sido la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE, grupo interno del SNTE) pero es falso que el SNTE formal entre al tema por primera vez con su desplegado del 7 de julio y su planteamiento de los 10 importantísimos puntos. Lo que ha pasado es que el SNTE ha tenido gravísimos problemas de comunicación, repito, graves, gravísimos problemas de comunicación tanto con los medios y la sociedad como (lo más importante) con los agremiados a pesar de la explosión de nuevas tecnologías en que basa su información desde la ciudad de México (autocomplaciente televisora incluida, ¿quién la ve?).


El error principal al respecto es que el SNTE desea bajar la (su) información bajo control, de manera que llega únicamente a lo que desde adentro llamamos ‘la estructura’, es decir los mandos sindicales medios de manera que la información no pasa del comité delegacional que es el renglón previo (en el organigrama) al personal de banquillo que se halla dando clases.


Hace un año,  en julio de 2015, el CEN del SNTE publicó su enésimo reclamo contra el proceso de la reforma educativa y en particular contra la evaluación docente. Escribió el CEN: “Es obligación del INEE y las Autoridades Educativas que las evaluaciones se apliquen de manera objetiva, transparente, justa e imparcial y garantizar que de ninguna manera tengan un carácter punitivo”. Ahí está el reclamo del CEN del SNTE (no es el único) y ahí está el error en la pésima transmisión de la información para que se entere hasta el último docente de Quintana Roo o de Tijuana. No ocurre. No ocurre porque (también) le falta energía al reclamo del SNTE y porque enseguida salen las fotos en el feis con los representantes sindicales superiores hablando con… con dos o tres o un elemento del comité delegacional, y hasta allí llegó la información, de ahí no pasa, y a pesar de que no pasa de ahí, se sigue insistiendo en el fracasado procedimiento. (Abundan también los ejemplos donde los críticos de la reforma educativa son reprimidos por todas las vías posibles. Uno de los casos se halla en el expediente 3645/2015 de la segunda sala del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje en la ciudad de México).


Pero volvamos al centro del tema. Lo que realmente se disputa con la reforma educativa es la discusión de dos proyectos de nación: 1) el del desmantelamiento del estado de bienestar, vía la OCDE, para beneficio legal -e ilegal- de las minorías plutocráticas y 2) el proyecto de nación que deseamos las mayorías agraviadas, quienes exigimos que lo que construimos entre todos se reparta equitativamente entre todos, entre todos los miembros de la familia mexicana que aún no logramos ser. Esto es impensable para los beneficiarios de la rapiña. Para muestra otro botón con el que quiero explicarme:


El agravio más reciente es que la autoridad no aplicó el 3.15% de aumento al rubro de Carrera Magisterial del personal de Educación Básica que ostenta alguno de sus niveles. El encargado federal del área le explicó a un diario nacional de la siguiente forma: “(Pero en esta ocasión) en la respuesta al Pliego General de Demandas a la organización sindical (dado a conocer el 15 de mayo) no está la expresión de que se incrementa el estímulo de Carrera Magisterial. Es un estímulo, no es salario, y el costo de esto, para los 512 mil 408 maestros, nos cuesta (a la SEP) 53 mil millones”, expresó. “El programa de CM, agregó, creció sin control y sin aportar ningún beneficio para los estudiantes, salvo para los maestros (http://bit.ly/29xg7jd)”.


Lo traduzco despacito para entenderle: La Carrera Magisterial muere con la reforma educativa por dos razones: porque es muy cara (53 mil millones de pesos) y porque beneficia a maestros (¡recontra sic!). Leamos transversalmente el dato para entender el tamaño de las cifras: La prensa consigna que existen denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR), interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), por el desvío de recursos valuados en al menos 35 mil millones de pesos presuntamente desviados por la administración veracruzana que acaba. Esta cifra es por denuncias de monto conocido en crematístico numerario, más las cifras no conocidas, más lo que se acumule de aquí al 30 de noviembre. Sumado todo, ¿llegamos a los 40, 50, 60 mil millones de pesos en Veracruz? ¿Y lo federal? ¿Y los otros estados? Es pregunta: ¿estamos lejos de los $53 mil mdp que cuesta nacionalmente Carrera Magisterial? Creo que no.


Por esos las quejas del magisterio mexicano ante una clase política (así les gusta que les llamen) autista, cerrada, ciega, empecinada en sentirse que son los únicos ganadores que medran rapaces sobre los escombros de nuestra desfalleciente república. ¿Tendrán conciencia de ello?


El gobierno puede salir airoso del trance actual en la energizada discusión acerca por la reforma educativa. Tiene la salida perfecta en justificar la falta de recursos para aplicar una debida evaluación y en modificar el octavo transitorio de la ley docente (intercalando trece palabras). Mientras, esperemos que se cumplan las mesas de discusión prometidas por los gobiernos de Nuevo León, de Michoacán, del grupo legislativo del PRD (que tiene agendada una reunión para el miércoles 13 de julio con la CNTE) y el de la CNTE con Segob.

Desde luego, debemos esperar también del SNTE, que no puede permitirse salir de la mesa del Coro Alto con las manos heladas o vacías.

@WenceslaoXalapa

domingo, 3 de julio de 2016

LEY DOCENTE Y CATORCE PALABRAS * Wenceslao Vargas Márquez


LEY DOCENTE Y CATORCE PALABRAS

Wenceslao Vargas Márquez


Ante la implementación de reforma educativa apenas dos recientes grietas se han presentado en la visión monolítica que tienen de ella los políticos. Son de los días 29 de junio y 1 de julio. Son la del Grupo Parlamentario del PRD (GP-PRD) y la del gobierno de Nuevo León (G-NL).


No anoto a López Obrador como tercera fisura porque le ha faltado la seriedad que conlleva implicar en su discurso una agenda y un cronograma, con más razón si tiene a su favor una bancada federal de legisladores. No lo hace. López no precisa qué persigue y sólo habla de meras generalidades ante auditorios adictos como con el quinto punto anunciado en su marcha del domingo 26 de junio en la ciudad de México donde la principal televisora privada del país le reconoció haber reunido 50 mil personas. Narra hechos y nada propone sino marchar y marchar, nunca dejar de marchar (http://bit.ly/1XogYHI). En línea recta ya estaría a dos cuadras y media de arribar a Saturno. Sólo él sabe por qué declara y declara y marcha y marcha y no presenta iniciativas de ley que modifiquen lo que pueda estar mal. Es su cálculo presidencial; está bien.


Por el contrario, el GP-PRD (¡vaya!) presenta una iniciativa de ley y el G-NL una mesa de diálogo con un cronograma que empieza el lunes 4 de julio a las once de la mañana. El PRD propuso al Congreso de la Unión el 29 de junio en la “Ley Para el Diálogo y la Construcción de Acuerdos Para la Educación” la creación de una Comisión con cinco diputados, cinco senadores, cinco representantes del Ejecutivo federal, cinco del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y cinco de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Dicha Comisión deberá organizar de inmediato diferentes mecanismos de participación democrática y deliberativa con los diversos sectores de la sociedad a fin de lograr y presentar ante las cámaras del Congreso, en máximo seis meses (diciembre de 2016), una propuesta de reforma integral del sistema educativo nacional. Equivale a corregir su participación en el Pacto por México, una revoltura de catarsis y Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa.


El otro caso es el gobierno de NL. El viernes 1 de julio emitió un boletín que incluye un audio de 24 minutos (http://bit.ly/29mbnPz) explicando su interés en revisar la reforma educativa para dar respuesta a la inquietud magisterial de Nuevo León que incluye trabajadores de las dos secciones locales del SNTE.


Estas dos extrañas grietas en la uniformidad política son completadas por posturas que se inclinan por el diálogo y la revisión legal de la reforma educativa por parte de obispos y arzobispos y católicos de a pie. Lona Reyes, obispo de Tehuantepec incluso ofició una misa en el espacio de un bloqueo carretero del magisterio en Juchitán. Se sabe que el primer ministro de Canadá manifestó una postura similar; Jorge Castañeda cada día está menos convencido de las bondades de la reforma. El sindicato de la Normal xalapeña, otro tanto, y el rector de la UNAM y estudioso especialistas de la educación como Manuel Gil Antón o Alberto Arnaud o Díaz Barriga. Ninguna de estas voces hace mella en el gobierno bajo la inexplicable explicación (sic) de que las leyes (esta ley) no pueden modificarse. Increíble.  


¿Por qué habría de modificarse la actual modalidad de evaluación docente?

Lo repetimos: 1) No incorpora el día al día del docente pues fue anulado en noviembre el Informe de Responsabilidades Profesionales que debe validar y firmar el jefe del docente, director o supervisor; 2) No incorpora la observación en el aula que daría sentido a una evaluación adecuada; 3) Plana, no toma en cuenta el contexto regional y sociocultural a que la obliga la misma ley docente en los artículos 14, fracción III y 68 fracción VI; 4) La impulsa y aplica una clase política impresentable que carece de la autoridad moral para decidir y ejecutar ceses docentes mientras crece para el 2018 el voto antisistema con López Obrador a la cabeza, quien se dedica a cosechar sentado (bueno, marchando) todos los errores y abusos de la clase política actual; 5) Un examen de opción múltiples (rellenar bolitas varias horas) no hace una buena evaluación; 6) Redactar, planear didácticamente en línea, contra reloj, una clase, no garantiza que quien acredite el ítem realmente concrete en el aula lo que escribió (se trata de redactar bonito no necesariamente de vincularlo a la realidad); 7) Porque la evaluación no la redacta el INEE (agente gubernamental) sino el Ceneval que es una asociación civil (un puñado de particulares). 

Ni algunas ni todas la herramientas sirven para validar a un buen docente y a sus 10, 20 o 30 o más años de servicio o su idoneidad para el ingreso.

Evaluación sí, pero no así, dicen algunos. El sábado 2 de julio la CNTE (grupo interno del SNTE) dijo que la evaluación docente de ese día se cancelaba en Oaxaca por un acuerdo con Gobernación. ¿Si esto es cierto, por qué no mejor modificar la ley?


Habrá personal docente de sobra para incorporarse a las evaluaciones voluntarias, es definitivo. Unos porque están convencidos de las bondades de la ley, otros porque ven un héroe nacional en la cabeza visible del grupo de la ultraderecha nacional que empuja mediáticamente en favor de la reforma educativa y de sus concomitantes privatizaciones (Escuela al Cien, cuotas de padres, proveedores, etc.), otros porque aspiran legítimamente a la pecuniaria compensación económica del 35 o 24% o los ascensos, otros porque se alinearían a su representaciones sindicales o a su ente patronal, otros porque sí. Habrá quien no desee evaluarse pero sí incorporarse a los cursos de regularización. Las opciones son muchas pero se implica una flexibilidad política que no se asoma.


¿Qué ganamos con que las evaluaciones sean voluntarias? Ganamos quitarle presión al conflicto político, dedicar más presupuesto a las evaluaciones voluntarias, más presupuesto a las evaluaciones obligatorias del nuevo ingreso y al retiro voluntario contemplado en la ley, todo esto cuando apenas ha sido evaluado en 2015 el 10% del personal contemplado en el transitorio 8. Van (fuimos) 150 mil; somos más del millón y medio y no hay dinero. La sensatez ordena reconsiderar ante la falta de recursos (mermado por Brexit, la devaluación, los recortes y el peculado) y ante el problema político. Más dinero per cápita invertido en el proceso de cada docente evaluado sería la recompensa ante la modificación legal.


Ya proponíamos aquí, y repetimos, una propuesta de redacción: Los artículos constitucionales 3, fracción III, y 73, fracción XXV, quedarían (subjuntivo) intactos. La secundaria Ley Docente se modificaría en sólo un transitorio, el octavo, para quedar como sigue. Las cursivas negritas entre paréntesis son las modificaciones propuestas ya intercaladas en trece palabras. Diría:


Octavo. El personal que a la entrada en vigor de la presente Ley se encuentre en servicio y cuente con Nombramiento Definitivo, con funciones de docencia, de dirección o de supervisión en la Educación Básica o Media Superior impartida por el Estado y sus Organismos Descentralizados, (optativamente) se ajustará a los procesos de evaluación y a los programas de regularización a que se refiere el Título Segundo, Capítulo VIII de esta Ley. El personal (que haya optado por las evaluaciones y) que no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación a que se refiere el artículo 53 de la Ley, no será separado de la función pública y será readscrito para continuar en otras tareas dentro de dicho servicio, conforme a lo que determine la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado correspondiente, o bien, se le ofrecerá incorporarse a los programas de retiro que se autoricen”.


El personal que (habiendo optado por las evaluaciones) no se sujete a los procesos de evaluación o no se incorpore a los programas de regularización del artículo 53 de la Ley, será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según corresponda”.


Esas son las trece palabras. La catorce es cuándo.

@WenceslaoXalapa